Parque provincial Aconcagua

El parque provincial del cerro Aconcagua se encuentra entre la frontera de Chile y Argentina justo pasado el pequeño pueblo del Puente del Inca (si se va desde Uspallata hacia el cerro del cristo redentor)

cerro aconcagua

No pretendo quitarle nada del encanto que posee este paraje natural (que es mucho, de hecho volviendo a ver las fotos me sigue sorprendiendo lo bonito que es) Sin embargo tengo que hablar de él como un sitio que no disfruté nada, más aún me causó tremenda frustración y sobre todo por la desinformación.

Para entrar en el parque natural hay varios tipos de entradas según la actividad que uno piensa realizar. En la taquilla del parque solo venden las entradas para un día, si quieres hacer algo de más días tienes que comprar la entrada y el permiso en Mendoza.

laguna horcones

De todos modos a finales de Marzo ya se considera temporada invernal y solo se permite la ascensión o los trekkins de un día. Por cierto que la página web del parque no está nada actualizada, los precios que ponen no se corresponden con los que piden en la entrada del parque (al menos cuando yo lo consulté)

Hacer una marcha de tres días estaba totalmente descartado (aparte del clima) por los días de los que disponía y porque iba con dos personas que no son aficionadas a la montaña en absoluto. No obstante contaba con convencerles para realizar una de las marchas de un día (de unas 8 horas) hasta el campamento base de confluencia.

cerro aconcagua 2

El problema empieza en que hay un pequeño paseo del que todo el mundo hablaba como “caminata de 3 horas”. Claro, para dos personas que no están acostumbradas a andar esta parecía en principio la mejor opción. Puedo entender además la presión de los de información y turismo y los guardaparques en vender esta entrada como la mejor porque obviamente aquí llegará muchísima gente sin estar preparada. Pero lo que no estoy nada de acuerdo es que lo vendan como una caminata de 2 horas (3 con extensión hasta el puente) cuando como muchísimo tardas 30 minutos (parando a hacer fotos). El camino se puede hacer con tacones y todo.

cerro aconcagua 3

Yo ya sabía antes de entrar que era un camino muy sin dificultades y para turistas, pero no que fuese tan corto. Ya me mosqueó mucho el argumento con el que intentaron convencer a mis amigos “el trekking de un día no merece tanto la pena porque más allá del camino básico ya se deja de ver el Aconcagua“  ¡¡Como si uno fuese al parque del Aconcagua solo a ver el Aconcagua de lejos!! ¿y qué queda de meterse en el cañón del río, en recorrer los canchales, en acercarte a las paredes de otras montañas y ver cómo cambian sus colores? Está claro que ese camino no es para amantes de la montaña.

Ya os digo que no fue el Aconcagua lo que más me impresionaba de todo, ahí estaba una montaña de casi 7000m con su gorrito de nieve, pero eran más otros macizos montañosos los que llamaban mi atención. Aún más, para eso fuimos a otro sitio donde se podía ver la cima del Aconcagua al fondo.

pajaritos aconcagua

Además semejante afirmación se traduce en que en el camino de la entrada básica solo se ve el mismo paisaje (todo lo que se puede acercar en menos de un par de kilómetros una montaña de 6960m). La entrada al circo montañoso antes de la gran cima se hace a través del valle del río Horcones. El camino comienza en el lago Horcones y acaba en un puente. A partir de este puente, sigue el camino entre rocas hasta el campamento base, pero se deja de ver el Aconcagua porque el camino gira con el río y se encañona entre paredes más profundas. Este camino que discurre por una pista forestal hasta el puente que cruza el río es la extensión que te permiten hacer y que puede “alargar una hora más el camino, si paras a comer un rato, claro”

Antes de eso hay una pista circular que sale del aparcamiento, pasa por la laguna espejo llega hasta el mirador y vuelve por la laguna Horcones.

cerro aconcagua 4

En fin, no lo disfruté nada, para mí es como si no hubiese estado. Imaginad estar en un sitio donde sabes que no volverás en tu vida y del que solo vas a poder ver el más pequeño de los salientes de un iceberg. Encima para aumentar mi mortificación mis amigos se pusieron a pasear a ritmo de “estoy viendo escaparates en la ciudad” Ritmo que en general no tolero en el campo (que mi madre y María den fe de ello) Por lo menos quería que me dejasen disfrutar de ANDAR.

Desde luego este tipo de paseos dista mucho de lo que yo entiendo por “disfrutar de la montaña” Y me frustró mucho el estar allí y no poder “disfrutarla” a mi manera. Sinceramente, para hacer lo que hicimos, ni me hubiese molestado en ir hasta el parque del Aconcagua, hubiese preferido hacer otra cosa.

Aconcagua 5

Para que me podáis entender, es como cuando estando en la isla de la Réunion, como mis compañeras no eran buceadoras y sacar tiempo trastornaba todos los planes, deseché la idea de intentarlo. Pero luego en un momento del viaje propusieron alquilar un barco con el suelo de cristal. Entonces ahí sí que protesté porque yo ese tipo de actividad no la iba a disfrutar en absoluto, si me montaba en ese barco solo iba a estar pensando en lo que disfrutaría buceando y me hubiese dado mucha rabia.

Por lo demás el parque está muy bien cuidado y protegido. Se intentan mantener las zonas muy transitadas apartadas de las de protección total. En general las únicas que se salen del camino trazado son las mulas que algunos usan para cargar hasta el campamento base. La fauna que sí tuvimos suerte de contemplar y desde muy cerca son los miles de tipos de pajaritos que hay en el parque que se abalanzaron sobre nosotros según sacamos los bocadillos de la mochila.

Puente del Inca

En el pueblo Puente del Inca paramos un día para satisfacer la curiosidad. No es gran cosa, pero se trata de uno de esos pueblos que al quedar abandonado el ferrocarril que atravesaba la cordillera terminaron desiertos. Quedan restos de vías y de casas, al igual que muchos otros en este tramo de la frontera, como si de pueblos fantasma se tratase.

En éste además a finales del s. XVIII había un hotel balneario (debía ser alucinante) aprovechando un puente de roca natural y una fuente termal que desemboca en el río Mendoza. El hotel fue destruido  por un alud un invierno pero la floración termal continuó brotando. Dicen que hasta hace poco todavía se utilizaba y uno se podía bañar pero los gendarmes lo cerraron hace poco para mantener las formaciones calizas que se han ido formando con los años (estilo Pamukkale).

Puente del Inca 2

Es gracias a estas ruinas que parece que el pueblo está más visitado que el resto y por eso lo han llenado de chamizos donde venden souvenirs.

Parque Nacional de los lagos de Plitvice

Durante la organización del viaje, el pasar o no por Plitvice fue un punto muy discutido porque nos alejaba mucho de la costa. Pero éramos más los que considerábamos que era un punto imprescindible. Probablemente es el parque nacional más conocido de Croacia. Un paraje donde se alternan lagos, cascadas y manantiales de un azul intenso en medio de un denso bosque de hayas.

plitvice mapa

Llegamos al anochecer y dormimos en un pueblo cercano al parque (la verdad, reservamos en un albergue que como estaba completo, al llegar nos llevaron a otra casa en otro pueblo). Cenamos en un tercer pueblo con un restaurante muy lleno (supongo que de todas las casas rurales nos enviaron al mismo) Si uno se organiza con tiempo, dentro del mismo parque hay hoteles para pasar varios días.

Plitvice cascadas

Por la mañana temprano nos plantamos en el gran aparcamiento de la puerta de entrada 1 (hay dos entradas) Con la entrada nos dieron un mapa con las diferentes rutas. No bien dimos dos pasos nos pusimos como niños, este lugar es lo más parecido a un paraíso y queríamos explorar hasta su último rincón.

El parque está formado por 16 lagos comunicados mediante 92 cataratas y cascadas formados por el río Korana en diferentes niveles. Este tipo de hidrografía se debe al paisaje karstico que predomina en esta parte de los Balcanes.

La visita se realiza a pie a través de senderos y puentes de madera y dependiendo del tiempo que se quiera invertir hay diferentes rutas. El recorrido que nosotros elegimos fue la ruta k, con modificaciones, indicada de 6 a 8 horas. Hay un desnivel irrisorio de 133m pero echamos todo el día andando, dejamos el parque bien entrado el atardecer.

Plitvice

Empezamos nuestro recorrido por los lagos inferiores, ya que la entrada 1 está al lado de éstos. Para empezar nos topamos con la gran pasarela de madera, que nos acompañaría todo el camino, atravesando los lagos Milanovac (a la izquierda) y Gavranovac (a mano derecha). Parecen grandes con aguas de un azul perfecto pero en realidad tan solo son los más grandes de los lagos inferiores.

Después de cruzar estos dos lagos sobre la pasarela, giramos a la derecha para explorar mejor esta parte inferior y nos encontramos con un racimo de  pequeños lagos encadenados, separados por barreras de grandes piedras y musgo. Pasados unos 100m llegamos al lago Novakovica que nos deleitó con un gran número de cascadas (todavía no habíamos visto muchas y estábamos ávidos pero estas no son las mejores). Y dando un pequeño rodeo nos encontramos con la cascada más alta del parque, 76m de altura. Aquí el río Korana recupera su forma.

plitvice mirador

En vez de seguir el recorrido, nos apartamos para subir desde esta cascada a un mirador en la parte superior del monte que permite ver el valle donde se sitúan todos los lagos inferiores. El Milanovac y el Gavranovac parecían enormes desde arriba. No sube mucha gente pero merece la pena.

Una vez abajo deshicimos el camino y sin cambiarnos de margen bordeamos los lagos y subimos por la pasarela que recorre los 20m de acantilado hasta que llegamos al primer lago superior. El lago Kozjak que es el más largo de Plitvice. En sus orillas hay un gran merendero y un barco lo cruza.

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En este punto, en vez de seguir la ruta k al pie de la letra, decidimos montarnos en el barco (gratis con la entrada) y recorrerlo silenciosamente viendo las miles de pequeñitas cascadas que lo llenan. Los patos y los peces (que parecían que se podían coger de lo acostumbrados que están a los humanos) nos acompañaron en el tranquilo recorrido.

En la otra orilla, el entramado de maderas empieza a serpentear entre los lagos en forma de zigzag. Esta parte me pareció la más impresionante de todo el parque. La vegetación es muy espesa, dejando unas luces y sombras y un colorido increíble. El agua también tiene diferentes tonalidades en cada lago y las cascadas que los llenan son grandes y espectaculares. Es asombroso.

plitvicebicho

Fue en el primero de estos lagos superiores, el Gradinsko, donde al intentar hacerme una foto me caí al agua de espaldas desde la pasarela con todo (y tuve que volverme a meter para rescatar mi bolso) No se puede bañar en los lagos, pero yo me mojé completamente, perdí la cámara, tenía el dinero mojado, no podía andar bien con las zapatillas y pantalones mojados… Reconozco que los siguientes lagos los vi un poco mohína.

El sendero nos llevó por los pequeños lagos Galovac, Malo, Veliko, Bakinovac y Okrugljaj separados entre si por pequeñas cascadas muy bellas. En un punto se hacía un patio semicircular de cascadas, otras están solitarias cayendo al agua verdosa.

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Llegamos al punto st4 donde hay un merendero y una estación y paramos a comer tumbados en la hierba. Este punto está al lado del lago Osmanova que es parte del gradísimo Proscansko.

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Continuamos caminando, después de comer, bordeando el Proscansko por la pasarela de madera. Es un lago muy grande donde cambian las plantas que hay a su alrededor, son juncos, y sobre todo el color también es muy diferente, un azul marino oscuro que contrata mucho con la tonalidad turquesa de los demás.

plitvice (2)

Después empezamos a coger el camino que sube a los miradores superiores. Como va por la montaña dejamos la ensenada de madera para coger un camino de tierra. En este momento fue cuando nuestra ruta se puso “demasiado interesante”. Seguimos un camino por el que salimos del parque. Buscábamos el sendero que va a media altura por los montes para ver los lagos superiores desde miradores, pero ocurrió que cogimos un camino que salía del parque. No hay problema (la entrada es de día completo y se puede volver a entrar, más por esta parte que no había ni caseta ni nada) pero empezamos a toparnos con carteles de cuidado con los osos y otros más inquietantes aún cuidado con las minas antipersona. Esta zona, en el año que fuimos todavía no había sido desmantelada, el parque natural si, es muy visitado, pero los alrededores fueron muy castigados por la guerra diez años atrás.

Después de llegar a una granja, volvimos sobre nuestros pasos y esta vez si que encontramos la parte del sendero k que va entre los bosques alejada de los lagos. Por este sendero a media altura que también está muy poco transitado, volvimos a la orilla del lago Kozjak que bordeamos esta vez por su margen izquierdo y a pie, hasta bajar a los lagos inferiores pero esta vez por la orilla izquierda. En esta parte vimos más cascadas y sobre todo cuevas.

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También nos fijamos en el llamativo cambio de color del agua con la luz, en ese momento que estaba atardeciendo, los lagos pasaron de ser turquesas a azul celeste.

Circo de Mafate

Dedicado a Maria, que fiel a su naturaleza fue protestando todo el camino, y a Lidia que no dijo ni mu pero su cara de mato gratis lo decía todo. Gracias por aguantar mi capricho

Mapa ruta Mafate

Desde el mirador de Maïdo se puede ver el circo volcánico de Mafate (impresionante) Pero solo se puede acceder a él de una manera, andando.

Llanura de Tamarindos

Antiguamente estos circos sirvieron de refugio a los esclavos que huían de las plantaciones. Pero hoy en día sorprendentemente, a pesar de la falta de carreteras, Mafate sigue habitado. Gracias a un sistema de ayudas del gobierno, abastecimiento vía helicóptero y buena propaganda turística, hacen que entre esos escarpadísimos salientes cubiertos de vegetación dentro del cono volcánico, haya mesetas con pequeños pueblos llenos de blancos B&B, bares, iglesias, pequeñas plantaciones y sean el paraíso de los senderistas.

Mafate desde Maïdo

Como no todos compartíamos el amor por la montaña, pactamos elegir UN solo día de caminar intensivamente. Finalmente fui yo la que decidió que le parecía imprescindible ir al Circo de Mafate, uno de los lugares más remotos del planeta.

El camino más transitado, clásico, fácil, sin dificultades técnicas y que se puede hacer en un solo día de marcha, es el GRR3-GRR1 que va desde el paso de Col des Boeufs, en el circo de Salazie, hasta la Nouvelle, que con 150 habitantes es la capital de la zona. Unos 11km (ida-vuelta) con un desnivel de 600m.

Pero dentro de la caldera hay miles de posibilidades, solo echando un vistazo desde Maïdo se pueden ver rutas super aéreas bajando a lo largo del desfiladero que me despertaban la sed de aventuras.

Bosque de tamarindos 2

Por circunstancias  nosotros empezamos a andar a las 12 pero, como en el trópico anochece a las seis de la tarde, es importante comenzar muy temprano. Además hay que tener en cuenta que para llegar hasta Col des Boeufs, el principio de la ruta, hay que atravesar todo el Circo de Salazie que está en el lado este de la isla (unas 2-3horas en coche) Después el camino se lleva unas 2h y media de bajada y unas 3h de subida (aunque nosotras lo hicimos en 4h)

Antes de empezar la ruta hay un aparcamiento vigilado (nosotros dejamos el coche en un aparcamiento gratuito que hay un poco antes). Para llegar hasta el paso entre los dos circos hay que atravesar andando todo el aparcamiento y seguir por una carretera forestal hasta la cima del Col des boefus. Esta parte tiene unas vistas espectaculares al circo de Salazie (que realmente fueron las que más disfrutaron María y la chunga)

La pista termina pasando por un estrecho pasillo rocoso, y se llega a la plataforma del helicóptero (a 1900m). Desde aquí ya se puede ver la maravillosa caldera del circo de Mafate. En frente está el mirador de Maïdo y a la izquierda el pico de Piton des Neiges que separa este circo del de Cilaos.

Selva Reunionesa

A la izquierda sale un estrecho sendero que en seguida baja por unas piedras en forma de escalones. El solo pensar en la subida de después hace que duelan las piernas pero creedme, a la vuelta éste no será el trozo con más pendiente, son 200m de desnivel en poco más de 2km.

En la bajada por las colosales paredes de la caldera, nos acompañaron los helechos de 4m, los líquenes y la espesa vegetación tropical. Selva que cubre hasta el último centímetro cuadrado de los escarpados pitones del circo.

Piton des caloumets

El descenso escalonado acaba en la llanura de los tamarindos. En esta llanura hay una espectacular vista del circo y se encuentra una de los paisajes más bellos que he visto en mi vida, el bosque de tamarindos. De la fruta yo no soy nada de forofa, pero los árboles (de la familia de las acacias) forman un bosque  encantador de cuento de hadas, de los que caen hojas en forma de racimos con despeinados líquenes (Barbe de Saint Antoine) por todas partes. Tomáos vuestro tiempo en atravesarlo, dejaros encantar por sus troncos retorcidos, caídos y tumbados por el viento.

Profundidades de Mafate

En esta llanura el camino está señalado por una pasarela de madera para tener un mínimo impacto en el entorno, aunque nosotros encontramos que caminar por ella era muy difícil y resbaladizo.

Después de unos 15 minutos de andar sobre esta meseta llegamos a un lugar llamado  ”La Découverte” (1750 m)  Un precioso mirador al Piton des Calumets y desde donde pudimos comenzar a ver la meseta que ocupa la pequeña población de La Nouvelle.

La Nouvelle

El último tramo de bajada es mucho más pronunciado y en seguida llegamos a los 1400m donde un cartel nos dio la bienvenida al pueblo. Se trata de un pequeño enjambre de casas blancas con coloridos tejados, esparcidas al pié de enormes picos dentados. Hay una escuela, una iglesia de madera, un camping, un buen número de bares.

Llanura de Tamarindos

Lo primero que hicimos fue tumbarnos en la hierba a comernos nuestros bocatas, luego paseamos por el pueblo y lo atravesamos hasta uno de sus miradores, para descubrir que aún quedaba mucho para bajar hasta el fondo del cráter y atisbar las otras pequeñas poblaciones de la zona (aún más remotas y perdidas) Antes de partir nos acercamos a uno de los bares a tomar un café y finalmente pasamos por el camping con la intención de llenar las cantimploras (no pudimos porque el agua estaba mal, así que tuvimos que racionar el agua en la subida)

Estando en el café a la chunga se le cayó el mito de lugar desolado. Al entrar al baño encontró ambientadores de cuatro fragancias diferentes y salió protestando diciendo que era un timo. Durante todo el día pudimos comprobar cómo el helicóptero servía paquetes al pueblo sin interrupción.

Circo de Salazie

El tramo de subida que más puede costar es desde el pueblo hasta la llanura de los tamarindos  300m de desnivel en 2.5km. Pasada esa parte, lo demás es muy llevadero y las escaleras del último tramo hasta col des boeufs no tienen peldaños muy grandes.

Parque Nacional de las Montañas de Wicklow

Siguiendo la estrecha carretera que une Enniskerry con Glencree nos adentramos en el corazón del condado de Wicklow. Es a partir de estos dos pequeños y curiosos pueblos irlandeses donde comienza el parque natural.

sally gap

El Parque Nacional de las Montañas de Wicklow cubre gran parte de las tierras altas de Wicklow y contiene una zona de casi 20.000 hectáreas, con suaves laderas (Teniendo en cuenta que el pico más alto Lugnaquilla mide 925m aquí a cualquier cosa le llaman “montañas”) y robledales en los valles.

Glencree:

Comenzamos nuestra visita por la carretera militar más serpenteante y estrechita aún que la que descubrimos que llegaba a Enniskerry, que lleva hasta Glencree subiendo una pequeña pendiente a lo largo del río Dargle.

Panorama desde Glencree

El pueblo se encuentra en lo alto de un valle en forma de v de unos 400m. A los piés se pueden ver los amplios prados de powerscourt en  Enniskerry, todo lo demás montañas. El terreno siempre fue pobre y rocoso pero en las partes más fértiles del valle del río crecen los bosques de pequeños robles.

Las vistas son muy bonitas y el pueblecito en sí es muy chiquitin y 100% irlandés con su iglesia y pub. Su población creció a partir de la de los alrededores que parcelaron el terreno del valle en pequeñas huertas (como se puede ver). El único edificio que sobresale es un reformatorio de 1858 (Hoy una cafetería con muy buenas vistas) Aunque lo que más me gustó fue la pequeña iglesia casi caída que te recibe a la entrada del pueblo.

Sally gap:

Subiendo un poco más se llega a lo más alto de las montañas, unas suaves cimas en forma de falsas llanuras en lo que se conoce como los gaps. Las laderas superiores y los picos redondeados están cubiertos por brezo morado y pantanos. También se pueden ver las turberas donde la gente hace carbón vegetal.

On the road

En concreto Sally Gap, se sitúa entre las montañas de Kippure y Djouce. Es famoso por salir en películas tan dispares como “braveheart” o “ps I Love you” Paramos varias veces y la verdad es que el paisaje no paraba de recordarme al Glen Affric de las Highlands donde estuve caminando 4 días. Es un bonito páramo lleno de arbustos, con una mezcla de verde amarillo y morado y el correr de riachuelos de agua, solo que no me sorprendió porque en ese momento no me parecía algo nuevo.

Pasado Sally gap merece la pena hacer una parada en un lado de la cuneta de la carretera (o más sensato y menos peligroso, ya que la carretera es estrecha, llegar hasta el aparcamiento más adelante y volver andando por la carretera)

En un momento nos fijamos que apareció una valla de roca muy grande. Aunque podía haber estado marcando pastos de ovejas lo que encierra es un valle donde se encuentra el lago Lough Tay donde la familia guiness tiene su mansión con playa artificial incluida entre las montañas.

Lough tay

Esta carretera va directamente al pueblo de Laragh, que es la entrada al recinto arqueológico de glendalough. Pero antes de llegar al pueblo, está el aparcamiento que he mencionado antes, al lado del lago superior. En este punto del camino se dejan atrás los impresionantes páramos desolados de los gaps y empiezan los frondosos robledales, así que es el mejor sitio para disfrutar de ambos tipos de paisajes. Por falta de tiempo no pudimos hacer ninguna caminata,  solo disfrutar del paisaje momentáneamente. Debe merecer la pena pero igual después de mi aventura en las Highlands supongo que seguría comparando ambos lugares por lo parecidos que son. Se va por caminos que están bien indicados e incluso se pueden hacer rutas de varios días recorriendo todo el parque.

Avoca:

A la salida ya de todo el valle montañoso, atravesando varios kilómetros de espeso robledal, en el cruce de dos ríos, se encuentra el pequeño pueblo de Avoca donde nos sorprendió la lluvia y paramos. Igual que otros pueblos de este condado rural, son cuatro casitas de colores dispuestas en hilera una iglesia y un bar, en el que entramos a calentarnos.

Avoca

Pues al parecer es famoso por salir en una popular serie de televisión  ‘Ballykissangel’ (Ninguna la conocíamos pero en el bar la andan poniendo constantemente)

Parque Nacional Jostedalsbreen

Jostedalsbreen 1La noche que pasamos en Stryn nos tocó la difícil decisión de por donde entraríamos al parque nacional del glaciar Jostedal: Jostedalsbreen, que se trata ni más ni menos que del glaciar más grande de Europa.

Desde Stryn hay dos posibles entradas, una a la parte más turística hasta la rama del glaciar que se llama Briskdalbreen que discurre por un camino lleno de encanto. Y otra menos impactante pero sin embargo llega a una parte del glaciar mucho más bonita (y menos transitada) Dado que después teníamos que ir a Geiranger, por motivos logísticos ganó la tradicional y turística. Por la mañana tiempo amenazaba con lluvia pero por suerte, al final solo se quedo en amenaza.

Fuimos hasta Loen cogiendo la carretera que bordea el Nordfjord. Es muy bonita porque va casi al ras del agua y a ambos lados tienes la pared vertical de las montañas.

Jostedalsbreen 2

Pasado Loen nos metimos hacia el interior de forma que, antes de llegar nos tuvimos que parar para contemplar el maravilloso y enorme lago Lovatnet y las cascadas que caen desde lo alto de las montañas hacia el lago a lo largo del valle. A lo lejos entre las montañas que encañonan este lago ya se pueden divisar algunos glaciares. En este mismo lago vimos unas cavins realmente muy bonitas para quedarse (de estas que tienen hasta hierbecita en el tejado, una pena que teníamos pensado pasar la noche en otro lugar).

Jostedalsbreen 3

Una vez en el parque, dejamos el coche en el aparcamiento (se paga para todo el día) e iniciamos el camino de subida al glaciar. Antes de empezar hay un cartelito de madera que estima más o menos el tiempo de subida hasta los diferentes puntos del camino, pero eso sí debe de estar estimado a velocidades de viejecito noruego machaca, porque nosotros tardamos un montón (también puede ser que fuésemos a paso de tortuga).

Briksdalbreen

En la entrada al parque además te ofrecen la posibilidad de coger un pequeño cochecito para subir un buen tramo del camino, y algunas posibles excursiones como un paseo en zodiac por el lago al que va a parar el Briskdal o caminata por el glaciar con guía.

Elegimos para subir el camino angosto, que es el original, dejando a la derecha carreterilla de tierra por la que suben los vehículos (por los que van los viejecitos ricos que vienen de los cruceros).

Jostedalsbreen 4A medida que fuimos ganando altura el glaciar va dejando ver toda su majestuosidad y ofreciendo sus colores blancos y azulados. Aunque no sólo hay que dejarse hipnotizar por el glaciar que se ve a lo lejos en todo el camino. Merece la pena mirar alrededor (hay muchos miradores para ello) y ver miles de cascadas entre la vegetación de las montañas.

Llegamos a la laguna de color verde esmeralda y la rodeamos para acercarnos al hielo. Para ello pasamos dos vayas que indican lo peligroso que es un glaciar y que a partir de ellas vamos por nuestra cuenta y riesgo y por fin pudimos ver semejante maravilla de cerca. Es realmente impresionante ver de cerca el glaciar ya que de lejos parece un montón de nieve aunque realmente está formado por trozos de hielo tan grades como una persona que tienen un color blanco azulado.

Me quedé realmetente con las ganas de realizar un paseo por el hielo (hay tantas cosas que aun nos quedan por ver… otra vez será). A pesar de todo nos sentamos durante un buen rato a contemplar y a meditar en silencio asomados a una especie de terraza que forman las piedras justo encima del lago, y por una apuesta tonta de éstas que se hacen por las noches con unos cuantos vasos de vodka me tocó quitarme la ropa y quedarme en bañador en medio del glaciar.

Jostedalsbreen 5

Después de un par de horas emprendimos el camino de regreso y esta vez lo hicimos por la carreterilla de tierra para no perdernos la gran cascada por la que baja el agua de éste lago. La carretera está dispuesta de tal forma que se cruza justo por la cascada, el camino pasa tan de cerca que el agua te salpica, es todo tan impresionante… la única pena es que aunque se trate de una de las mayores reservas de renos de Noruega, no vimos ni un bichito, eso sí nuestra amiga Bea nos dijo que es que se ven mucho más en otoño.

Jostedalsbreen 6

Regresamos por la misma carretera camino de vuelta al pequeño pueblo de Olden. Un pueblecito típico con algunas casitas de madera desperdigadas, muy pequeño. Tuvimos la suerte de localizar un super donde compramos comida y  aprovechando un merendero en zona estratégica, comimos contemplando las montañas completamente nevadas a pesar de ser verano, a las que nos íbamos a dirigir.